En Francisco I. Madero los trabajadores hoy levantan la voz por laudos, sueldos caídos y una larga lista de exigencias que siguen acumulándose sin una solución clara. Pero más allá del conflicto laboral, hay una pregunta que cada vez retumba más fuerte entre el propio gremio ¿dónde está Fernando Rodríguez?
Sí, el mismo Fernando Rodríguez que en tiempos de campaña (y antes) recibió el respaldo abierto de trabajadores del ayuntamiento y de sus familias. El mismo personaje que construyó fuerza política gracias al apoyo de agremiados, mismos que se la jugaron por él, arriesgando hasta su chamba, salieron a respaldarlo, promoverlo y operar políticamente para él. Más de 1500 apoyos ciudadanos (que después fueron votos en las urnas) que no llegaron solos, sino respaldados por la base trabajadora y su dirigencia.
Hoy tanto él como su nuera, que también cobra como regidora, les dieron la espalda. Ni un posicionamiento firme, ni un mensaje claro de respaldo, ni una mano estirada el día de ayer en la toma de presidencia y la carretera del libramiento, ni una defensa pública hacia quienes hace no mucho eran “la fuerza del proyecto”. Porque para pedir apoyo para faenas, para llenar eventos, para pedirles que le den «like» a sus fotos y lo hagan ver «fuerte» en redes sociales —muy al estilo del alcalde de Pachuca— ahí sí los busca.
Y si alguien pretende justificarlo diciendo que “está ayudando por debajo del agua”, entonces el asunto es todavía más lamentable. El apoyo verdadero se da de frente, con carácter y sin esconderse, exactamente como los trabajadores lo hicieron cuando apoyaron su candidatura.
Lo verdaderamente increíble sería que Fernando Rodríguez todavía piense que, después de darle la espalda al gremio en uno de sus momentos más complicados, la base trabajadora y sus familias volverán a impulsarlo en sus aspiraciones políticas. La memoria de los trabajadores no debería ser tan corta.